jueves, 16 de junio de 2016

Portabilidad Mariana: la Virgen de las Navas


Uno de los muchos ejemplos que podemos encontrar acerca de cómo se forma un mito a partir de una suposición es, no cabe duda, el caso de ésta curiosa y preciosa imagen mariana que, perdida y olvidada su primitiva advocación original, ha pasado a ser conocida como la Virgen de las Navas. Si nos preguntamos el por qué de esta moderna advocación, sería necesario remontarse en el tiempo, cuando menos, hasta bien mediado el siglo XIX, cuando la arqueología en España apenas se encontraba en una fase lúdico-didáctica, conformando, poco más o menos, que un motivo de distracción para ciertos elementos eruditos de la nobleza hispana. Tal es el caso, del marqués de Cerralbo, quien indagando un día la enorme riqueza artístico-cultural contenida tras los muros del imponente cenobio cisterciense de Santa María de Huerta, en la provincia de Soria, vino poco menos que a darse de bruces con esta magnífica talla románico-gótica a la que, quizás por encontrarse también allí el magnífico sepulcro del que fuera arzobispo de Toledo, don Rodrigo Ximénez de Rada y contando, además, con sus características de imagen portable –detalle bastante común en época medieval, donde muchas imágenes de Cristo y la Virgen solían ir a los frentes de batalla acompañando a prelados y sacerdotes y con las victorias, se acrecentaba su fama de milagreras (1)-, dejó caer, hipotéticamente hablando, la posibilidad de que dicha imagen fuera, en realidad, la que llevaba en su silla de montar el mencionado arzobispo de Rada cuando animó y participó en la decisiva batalla de los Tres Reyes, más conocida como la batalla de las Navas de Tolosa, acaecida en julio de 1212.

De apenas 30 ó 40 centímetros de altura –medidas, no obstante, que solían caracterizar a muchas imágenes de Vírgenes Negras-, ésta imagen Theotokos o Trono de Dios, posiblemente traída de Francia por los primeros hermanos que se establecieron a algunos kilómetros del actual emplazamiento del monasterio, muestra unos hermosos tonos dorados; tanto la Madre como el Hijo, están coronados, mostrando éste un libro abierto en su mano izquierda, en el que puede leerse la inscripción IESUS NAZARENUS, una inscripción, posiblemente realizada con posteridad. Otra de sus características, es que la talla está hueca en su parte trasera, seguramente y como era corriente también, para ocultar alguna reliquia, aunque la pieza que la recubría se ha perdido.

Para mayor información, se recomienda la lectura del siguiente artículo: http://juancar347.blogspot.com/2008/09/el-gran-enigma-de-la-virgen-de-las.html


video

(1) A este respecto, podría ser interesante recordar que al frente del ejército cruzado del Reino de Jerusalén, solía ir siempre la Vera Cruz -según la tradición, encontrada en el año 304 a. de C. por Santa Elena, madre del emperador Constantino-, hasta su pérdida frente a los ejércitos de Saladino en la famosa batalla de los Cuernos de Hattin.

No hay comentarios:

Publicar un comentario